Río de Janeiro sueña con convertirse en una ciudad inteligente La sede de los Juegos Olímpicos de 2016 quiere aprovechar las citas deportivas para reinventarse y revisar su movilidad

Río de Janeiro, apellidada La ciudad maravillosa, adorada por sus habitantes – los cariocas – gente acogedora y desinhibida como pocas, hoy meca del turismo mundial gay, se prepara para realizar un nuevo sueño que podría convertir la ciudad en una moderna smart city (ciudad inteligente). La ocasión es la disputa en la ciudad de la final de la Copa del Mundo el año próximo – que se jugará en el mítico estadio Maracanâ – el año próximo y los Juegos Olímpicos en 2016.

Ha sido la edición de la Smart City Expo World -que se celebrará del 19 al 21 de este mes en Barcelona y que abordará el futuro de las ciudades inteligentes – la que ha animado a Río a convertirse en un ejemplo de smart city. La ciudad se ha presentado a la cita como ejemplo de apuesta de soluciones inteligentes al registrar los cambios llevados a cabo en el modelo de crecimiento de Río en los últimos años. La feria profetiza que la “imagen de Río del pasado como una ciudad de crecimiento caótico y desordenado tiene los días contados”.

Río – cuyo joven alcalde Eduardo Paes, que tiene doble nacionalidad brasileña y española – ha querido aprovechar las Olimpiadas para poner en marcha un proyecto en la línea de lo que ya hiciera Barcelona con motivo de sus Juegos Olímpicos. La idea es ejecutar un plan de regeneración urbanística y revitalización de la zona portuaria, un área de grandes dimensiones pero que ha estado todos estos años totalmente abandonada.

La gran superficie portuaria de Río, con sus vistas incomparables sobre la Bahía de Guenabara, se está ya transformado en el llamado Puerto Maravilla, donde se ubicará la Ciudad Olímpica, una zona donde empiezan a surgir los grandes y modernos museos, construcciones habitacionales modernas, centros culturales, artísticos, gastronómicos etc.

Pero el desafío para convertir a Río en una ciudad inteligente va mucho más allá del Puerto Maravilla. El proyecto desea abarcar toda la ciudad de 1.182 km2 de superficie, que deberá tener todos sus servicios, edificios, elementos urbanos , coches etc. interconectados de la mano de una red que no sólo consistirá en la conexión de miles de personas, sino en el planteamiento de un mundo digital en el que idealmente todo podrá estar conectado, es decir todo aquello que deberá ser gestionado y controlado.

Uno de los grandes temas de la Smart City será el de la movilidad en una de las ciudades en la que el tráfico urbano y de las grandes periferias es uno de los más caóticos del país. Los motivos de este caos del tráfico que la ciudad Smart desea corregir y modernizar son varios. Uno de ellos son las mafias de las empresas de autobuses, que suelen ser focos de corrupción y de apoyo a los políticos locales a cambio de concesiones. Esta situación ha llevado a una congestión de 40.000 autobuses circulando diariamente por la ciudad con una velocidad media de poco más que el paso humano.

Otra de las dificultades es que Río es una ciudad atípica en su configuración geográfica. El famoso urbanista Le Corbusier afirmó una vez que Río era la única ciudad del mundo que él no sería capaz de planificar, porque la naturaleza la había hecho tan original y única que no se podía tocar. Es, por ejemplo, una de las pocas ciudades del mundo en las que el mar entra en todos los barrios, – incluso en el centro histórico – como las aguas entre las patas de un pulpo.

El Nobel de literatura José Saramago, en su primera visita a Río, se desesperó porque decía “no acabo de entender a esta ciudad”. Sólo al subir al Cristo Redentor y contemplar desde allí la compleja geografía de la ciudad acabó es escribiendo sobre ella un artículo genial.

Con la apuesta por hacer de Río una Smart City quizás podría ser la primera vez desde la llegada de los portugueses en que la ciudad pueda ser planificada para acabar con el infierno de su tráfico y mejorar la movilidad, reduciendo al mismo tiempo los altos niveles de contaminación. Scheider Electric será la compañía encargada de implantar en Rio una plataforma integral de gestión de la movilidad en la zona del Puerto Maravilla. Gestionarán todos los aspectos relacionados con el tráfico urbano y de la periferia, donde sus trabajadores – llegados de las favelas más violentas y apartadas – tienen que sufrir cada día el infierno de horas parados en el tráfico, hacinados en autobuses anticuados con el riesgo continuo de ser asaltados.

Habrá que esperar para ver si Río aprovechas seriamente la ocasión para convertirse en una ciudad que, sin perder sus encantos naturales y sus rasgos de ciudad acogedora y alegre, pueda ser también una ciudad inteligente que sepa hacer uso de la tecnología para dar un salto en la calidad de vida de sus habitantes.

 

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